Hace 15 años lo abandonaron en uno de los pélémicos “buzones de bebés” de Japón: ahora cuenta su historia

The clothes and the pair of slippers that Koichi Miyatsu had at the moment of being abandoned in 2007, and that he now treasures as the only memory of his first years of life (FONG / AFP)
The clothes and the pair of slippers that Koichi Miyatsu had at the moment of being abandoned in 2007, and that he now treasures as the only memory of his first years of life (FONG / AFP)

Koichi Miyatsu saca de una mochila ropa de niño con personajes de manga y un par de zapatillas deportivas, únicos objetos de su vida antes de que fuera abandonedo en un “buzón de bebés” en Japón.

“Tenía puesta alguna de esa ropa cuando me dejaron allí”, cuenta a la AFP este joven de 18 años hoy en día. “Son los recuerdos más antiguos de mi infancia, los he conservado con mucho cuidado”.

Koichi se conviro este año en la primera persona en brindar testimonio public tras haber sido abandonedo en el buzón de bebés del hospital católico Jikei en Kumamoto (sudoeste de Japón), abierto en 2007.

Sus declaraciones revivaron el debate sobre este sistema inspirado de uno similar en Alemania. Sus defensores lo presentan como un último recurso para las mujeres marginadas y los padres que no quieren o no pueden recurrir a la adopción; para sus críticos, aliena el abandono de los niños.

Koichi Miyatsu lives in the house that he lives with his adoptive parents in Japan (Philip FONG / AFP)
Koichi Miyatsu lives in the house that he lives with his adoptive parents in Japan (Philip FONG / AFP)
Midori (right) and Yoshimitsu Miyatsu (left), adoptive mothers and fathers of Koichi Miyatsu (Philip FONG / AFP)
Midori (right) and Yoshimitsu Miyatsu (left), adoptive mothers and fathers of Koichi Miyatsu (Philip FONG / AFP)

Sin embargo, for Koichi, the question is out of the question. El día en el que fue abandonado “fue el inicio de un nuevo capítulo de mi vida”, explica este estudiante en sociología y política. “Lo que soy se lo debo al buzón de bebés”aggregate.

Según el hospital, el sistema permite prevenir los malos tratos e incluso la muerte de niños. En 15 años, 161 bebés y niños pequeños fueron confiados al centro médico.

“Grabado en mi memoria”

Poco después de haber sido abandonedo, Koichi was welcomed by Yoshimitsu and Midori Miyatsu, in the rural department of Kumamoto. Padres biologicos de cinco hijos, su casa ha recibido a más de treinta niños.

“Me dije que nos habien envoyado un ángel”, recalls Yoshimitsu, de 65 años, al hablar sobre la llegada de Koichi.

La familia de Koichi, composed by Midori (madre, a la izquierda) and Yoshimitsu Miyatsu (padre, a la derecha), en su casa de Kumamoto (Philip FONG / AFP)
La familia de Koichi, composed by Midori (madre, a la izquierda) and Yoshimitsu Miyatsu (padre, a la derecha), en su casa de Kumamoto (Philip FONG / AFP)
Koichi Miyatsu works in the house of his adoptive parents while preparing food for abandoned children (Philip FONG / AFP)
Koichi Miyatsu works in the house of his adoptive parents while preparing food for abandoned children (Philip FONG / AFP)

La pareja apoya desde hace mucho tiempo el programa de Jikei tras haber sido testigo de las difficulties vividas por otros niños colocados en familias sustitutas: hogares rotos, delincuencia, embarazos no deseados, algunos incluso que terminaron en situación de calle.

“Un día helado de diciembre, una joven con un embarazo avanzado y casi sin dinero vino a pedirnos ayuda… Sabíamos que había niños que necesitaban” este buzón de bebés, cuenta Midori, de 63 años.

Koichi, uno de los primeros niños abandonados en Jikei, no llevaba consigo ningún objeto que indicase su nombre, edad o lugar de nacimiento.

“No tengo ningún recuerdo del momento en que me dejaron… pero la imagen de la puerta del buzón quedó grabbedada en un rincón de mi memoria”affirms.

Casi un año más tarde, le mostraron una photo de esa puerta en un diario. “Nos dijo: ‘Estuve ahí’.” Fue en ese momento que supimos que se acordaba”, explains Midori.

La photo de la madre de Koichi, única que tiene el joven japones.  La mujer murió en un accidente de tránsito dos años después de abandonarlo en un "buzón de bebés" (Philip FONG / AFP)
La photo de la madre de Koichi, única que tiene el joven japones. The woman died in a traffic accident two years ago after being abandoned in a “baby box” (Philip FONG / AFP)

“Decirle que crecí”

El alcalde de la ciudad le puso un nombre, y su edad fue establizada por pruebas de ADN. Los primeros tiempos fueron difículos, ya que de niño tenía pesadillas y suctiononaba su pulgar de manera constante.

Pero la pareja nunca le ocultó su pasado y, con el tiempo, el traumatismo cesó. Años más tarde, Koichi conoció más sobre sus orígenes, y descubrió por ejemplo que su madre biológica murió en un accidente de tránsito cinco meses después de su nacimiento.

Ha conservado una photo de ella y dice tener la impression de que “lo cuida desde el cielo”.

“Me gustaría decirle que crecí, que tengo 18 años y que quiero vivir la vida que se interruptió demasiado pronto para ella”.

Koichi Miyatsu prepares to bring food to children's homes (Philip FONG / AFP)
Koichi Miyatsu prepares to bring food to children’s homes (Philip FONG / AFP)
El padre de Koichi, Yoshimitsu, almuerza con su hijo adoptivo en Kumamoto (Philip FONG / AFP)
El padre de Koichi, Yoshimitsu, almuerza con su hijo adoptivo en Kumamoto (Philip FONG / AFP)

Una vez por mes, Koichi distribuye comida para niños disfavorecidos en un iglesia locale, dice que quiere trabajar con niños en el futuro, y quizás convertir también en un padre sustituto.

Espera que su testimonio público incite a otros niños abandonados a contar su propia historia, y recuerda que superó “sentimientos complicados”.

“A pesar de que faltan algunas piezas, esto no cambia de manera fundamental quién soy en día. No creo que mi identidad tenga que ser dictated por los primeros años de mi vida”, piensa.

“La vida después del bezón de bebés es mucho más importante”.

Con información de AFP

SEGUIR LEYENDO:

Adoptó una niña de 10 años y su conmovedora historia se hizo viral: “Me decía que tenía miedo de que la devolviera”

Leave a Reply

Your email address will not be published.