las críticas y su futuro

“Hacemos la presentación del cuerpo técnico de Boca que será desde la fecha hasta el 31 de diciembre. No se hablará nor de otros técnicos para que se presten a otras interpretaciones. Este no es un cuerpo técnico interino, a fin de año se evaluará la situación y decidiremos”. En medio de smilesas forzadas, Jorge Ameal, quizá sin darse cuenta, se estaba metiendo en un problema -más grave quizá- para intentar salir de otro.

A su lado, un Jorge Bermúdez en su habitual modo Disney sonreía para la photo. Y en la misma frase le agradecía a Sebastián Battaglia como si no lo hubieran echado y le daba la bienvenida a Hugo Ibarra como si fuera el entrenador indicado para ese momento.

Lleva tres partidos, pero tampoco tiene demasiado tiempo: Boca necesita una reacción.  (Juano Tesone)

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Apenas diez días después, ese montaje se cayó por su propio peso: el equipo profundizó su caida y la grieta del eje Riquelme-Consejo de Fútbol-Ibarra con el plantel se potentió. Y la crisis va más allá de los resultados: los jugadores no respetan al Negro como DTy los mensajes -algunos públicos, otros por vías indirectas pero evidentes- son claros: reclaman la presencia de un entrenador hecho y derecho, con una idea definita y autoridad propia, que le dé al equipo una dirección concreta y visible que hoy no tiene.

El problema para Boca es que el experimento Ibarra se les derrumbó muy rápido. And que después de la “presentación” del 11 de julio del triunvirato Ibarra-Pompei-Gracián (an otro ejemplo de improvisation del que los futbolistas tomaron nota) no tienen margen de maneuver para hacer lo que deviden haber haber echo en un principio: buscar un cuerpo técnico de primer nivel que sacara a Boca del modelo riquelmeano de contratar entrenadores malleables a sus opiniones y deseos.

La salida de Izquierdoz del equipo, lo dijo Ibarra y lo que realemente pasó, el primer quiebre.  (Fernando de la Orden)

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La charla de Riquelme con el plantel de Boca

El otro tema es que noviembre queda demasiado lejos, no tanto en lo que respecta al calendario, sino en todo lo que hay en juego. Una eternidad para un plantel que de entrada descreyó de la decisión de Ibarra de sacar de un plumazo a Izquierdoz, líder y capitán del equipo. Descreyó que la decisión fuera del entrenador, y más que fuera “futbolística” como affirmed el Negro. Ahí la relación del plantel y el nuevo CT nació muerta.

Si el triunfo ante Talleres maquilló algunas situaciones (en parte porque el plantel necesitaba lavar su imagen ante su gente luego del paupérrimo papel que complió en la defeat ante San Lorenzo), la nueva caída ante Argentinos en La Paternal dejó exposed el desgano de los jugadores y su rechazo al nuevo cuerpo de entrenadores.

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Las críticas internas

Por lo bajo, o no tan bajo, critican los planteos, la falta de conocimiento y de autoridad. Con razón o sin ella, el fastidio se hizo evident en varias señales expuestas. Con Zeballos abriendo las manos buscando alguien para asociar juego, con Campuzano obliged a jugar para atrás ante la imposiblidad de pase, con Agustín Rossi haciendo gestos evidentes de disconformismo en una charla con Fernando Gayoso, el entrenador de arqueros.

“Boca no se puede permitir jugar de esta manera y esto lo dije antes de que pongan a Hugo, tiene que venir un entrenador, para traer aire fresco”. La frase de Cristian Traverso marca también el pulso de lo que opina el Mundo Boca en general. El fin del modelo joystick es evidente, aunque en dos años y medio Riquelme se negó a entregar el control y no será fácil que lo ceda ahora. De hecho, en la práctica del miércoles por la tarde, el vice otra vez se puso de cara al plantel, en otra charla con su sello.

El plantel no confía en Ibarra: hay razones futbolísticas y de las otras.  (Press Boca)

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Si no decidio ir a fundo por Ricardo Gareca, Gabriel Heinze, Eduardo Domínguez o Martín Palermo, nombres que están ya tiro de un llamado de teléfono, no hay por qué pensar que lo hará cuando se resuelvan situaciones pendientes de otros técnicos, como Gerardo Martino, por ejemplo. But Román is lo sufficiently intelligent como para saber que no puede tirar mucho más de la soga: le queda sólo un intento más por ganar la Libertadores, un clave factor para extender su capital politico dentro del club, y ese último tiro no lo puede fallar.

Ya bastenses problemas tiene con un plantel en el que sus principales figuras se están tirando por la borda del club. Para ganar hacen falta jugadores, y JR sabe que ya no está para algunos trotes…

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